Inspirado en el tatreez, el bordado tradicional palestino hecho a mano con punto de cruz y transmitido de generación en generación por mujeres. Un lenguaje visual que sigue vivo, tejiendo memoria y resistencia. Sus figuras de aves, ramas y corazones forman un jardín simbólico que brota en medio de la adversidad. El rojo es pulso, el verde es raíz, el blanco es aliento. Cada repetición del patrón es un acto de perseverancia, un hilo que une pasado y futuro. Es un pañuelo que no solo adorna: susurra dignidad, tierra y esperanza.
Catalina Estrada es una ilustradora colombiana radicada en Barcelona, reconocida por su estilo colorido y lleno de naturaleza.



